- Después de mi accidente seguí boxeando unos años más, luego me expulsaron de la Comisión… por lo del brazo. Tú sabes… el de robot.
- Ni modo Campeón, a echarle ganas – le dije desanimado.
Y así dejé a Juan “El Nocas” Egrario pensando, mendigando en la avenida.
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